Un nuevo mal, la Tecnoansiedad

Como todas las mañanas, me dispuse a leer dos o tres diarios nacionales en internet, y en uno de ellos me encontré con una definición que desconocía por completo.

La Tecnoansiedad. Qué es la Tecnoansiedad? Cómo se detecta? Conlleva otros males? Afecta solo a los niños y adolescentes?

Comencemos por la definición. La Tecnoansiedad ha sido denominada así por los especialistas en ansiedad y estrés, al encontrarse con casos de niños y adolescentes, entre 7 y 16 años, que presentaban alteraciones en la conducta cuando se encontraban separados de sus medios de comunicación (entiéndase celulares, computadoras, etc.)

Tal es asi, que tras varios meses de investigación, han logrado definir este trastorno como la ansiedad por estar siempre conectados.

En el informe, los especialistas dejan en claro que la Tecnoansiedad no es un mal aislado, sino que existe un 99% de probabilidades que en la familia del afectado, haya algún mayor hiperconectado.

Cómo se detecta la afección?

Los síntomas de este trastorno han sido detectados, en todos los casos, en consultas realizadas a psicólogos, donde se intentaba abordar otra problemática, por ejemplo, la falta de concentración del niño afectado. Es el especialista quien descubre, tras algunas sesiones con el paciente, que su dificultad sale a la luz cuando se encuentra desconectado o separado de su celular, o su computadora, o simplemente imposibilitado de enviar un mensaje de texto, como ocurre en los colegios.

También se ha detectado en esas consultas que, a causa de la Tecnoansiedad, los pacientes padecen otras alteraciones, como la falta de comunicación cara a cara o la depresión al no poder estar conectados.

Daniel López Rosetti, profesor de psicofisiología de la Universidad Maimónides y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, explica a Diario Clarin: “En general, la ‘tecnoansiedad’ de los chicos es un estado emocional pasajero que no es patológico. Es más intenso en los chicos que canalizan su ansiedad a través de las TICs, y que en muchos casos también sus padres se ponen muy ansiosos cuando sus hijos no responden sus llamados al celular. Cuando esos chicos pasan abruptamente de estar hiperconectados a una comunicación sin aparatos de por medio, cara a cara, con la palabra y la mirada, se sienten mal. En el campamento puede volverse un analfabeto emocional porque de golpe cambió su modo de comunicación habitual”.

Si sumamos este trastorno, a otros que ya hemos tratado, como El estres del dedo pulgar, ¿Podemos decir que estamos frente a una sociedad cosechando el estres? En la próxima entrega, consejos personales (y no tanto) para no ser ciberdependientes.

Nota original: Diario Clarin.

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