La importancia del punto en Internet

Todos los días escuchamos a algún locutor de radio o televisión mencionar la dirección en la web del producto que está anunciando. O hablamos por teléfono con un colega para pedirle colaboración en un proyecto. Podría mencionar decenas de escenarios en los que compartimos con otra persona la dirección de una página en internet.

Hace algún tiempo comencé a asombrarme de una tendencia que va en aumento. La ausencia o eliminación del punto.

“Ver bases y condiciones en wwwfacebook.com/miempresa”, proclama el locutor. Falta algo, verdad? El punto, tan sencillo y casi imperceptible, es un factor clave en el mundo de Internet.
 El origen

Para entender de qué se trata todo esto que hasta acá parece un delirio debemos remontarnos a los orígenes de Internet, esa herramienta que se ha convertido en un recurso vital (y casi imprescindible) para la mayoría de nosotros.

En Octubre del año 1969 se realizó la primera transmisión de la por entonces llamada ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network), una red de computadoras montada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y que comunicaría, tan solo un mes tarde, las universidades de Stanford y UCLA. Esta red, generada para promover el intercambio de información e investigaciones entre las universidades, permitía la comunicación entre ordenadores a través de una dirección numérica, conocida como dirección IP.

Las direcciones IP identificaban por entonces (y lo siguen haciendo hoy en día) a cada equipo conectado a una red (un servidor, una PC de escritorio, una tableta, un teléfono celular, etc.). El protocolo de direcciones IP más popular (y pronto a ser reemplazado) se denomina IPv4 y permite conectar un máximo de 4.2 billones de equipos entre sí.

Se imaginan teniendo que recordar las direcciones IP de los sitios que visitan a diario? Abrimos nuestro navegador y escribimos “173.194.42.243” para realizar una búsqueda en Google o “31.13.85.112” para ingresar a Facebook. Nada facil, verdad?

Por ello, en el año 1983 Paul Mockapetris junto a Jon Postel diseñaron el Sistema de Nombres de Dominio (DNS, por sus siglas en inglés), que permitiría conectarse a un equipo en otra parte de la red mediante un nombre fácil de recordar. La infraestructura DNS es totalmente colaborativa; en todo el mundo existen al día de hoy 386 servidores raíz de DNS (13 primarios y sus espejos o mirrors). Éstos se encargan de almacenar las direcciones IP de los servidores DNS de nivel inferior.

Pongamos un ejemplo sencillo: Estamos en Argentina y queremos ingresar a www.facebook.com. Nuestra petición pasará por el DNS de nuestro Proveedor de Internet (Fibertel, Telefónica, etc.) quien, al no ser el servidor DNS autoritativo (el “dueño” del dominio) reenviará la consulta al siguiente nivel. Allí, uno de los 13 servidores raíz (o su espejo más cercano por ubicación geográfica) recibirá la consulta y la retransmitirá a alguno de los servidores DNS del organismo de control del país al que pertenece el dominio (en Argentina es el Network Information Center, dependiente de la Secretaría Legal y Técnica de Presidencia de la Nación). En nuestro ejemplo, Verisign es el organismo de control que posee la zona autoritativa para facebook.com, quien retransmitirá una vez más la consulta hacia los servidores de destino. Finalmente, en menos de 1 segundo, podremos contar con www.facebook.com en nuestra pantalla. Sorprendente, no?

Los nombres de dominio en Internet están conformados por varias partes. Siguiendo con el ejemplo anterior, podemos descomponerlos en:

www. es el prefijo o subdominio al que queremos llegar dentro del dominio de destino.

facebook. es nuestro dominio de destino.

com es el dominio de nivel superior (o top-level domain, por su nombre en inglés).

Por ello es que resulta vital mencionar el punto detrás de la sigla www, ya que de lo contrario estaríamos buscando el dominio wwwfacebook.com, en lugar de www dentro de facebook.com. Por supuesto que Facebook podría solucionar esto registrando también el dominio wwwfacebook.com, pero es una práctica que hoy no se utiliza y generaría costos adicionales.

Asi que ya saben… El punto, también existe.

¡Hasta la próxima!

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