La geolocalización y el temita de Apple…

Con la misma repercusión que la del lanzamiento del iPad 2, en la mañana de ayer se daba a conocer una noticia que sorprendió a más de uno.

Se trata del descubrimiento de un archivo de sistema dentro de nuestro terminal Apple (iPhone o iPad 3G) que posee un registro de nuestra ubicación (latitud y longitud) desde que se encendió por primera vez.

En este breve post me interesa aclarar algunas cuestiones relacionadas a la sensibilidad de la información que manejamos y quién tiene acceso a ella. Para eso, pasemos a la comparativa entre un mítico Nokia 1100 y un iPhone 4…

Se que muchos llegaron a este párrafo con una curiosidad extrema, esperando una comparativa de características y prestaciones que, logicamente, los casi 150 gramos de Apple superarían sin mayor esfuerzo. Lamento decepcionarlos, pero trabajaremos únicamente en la temática de la geolocalización y la privacidad.

Que pasa si yo les digo que pese a que un terminal Nokia 1100 no posee ningún tipo de placa GPS (aunque podríamos tunear alguno y ver el resultado), podemos geolocalizarlo? Me creen? Hagamos la explicación un poco más amena…

Desde el momento en que encendemos por primera vez nuestro teléfono movil, sea cual sea, y éste se conecta a la red de nuestro operador, estamos geolocalizados.

Para garantizarnos un servicio ininterrumpido, nuestro terminal se conecta a una o más estaciones base (celdas, en la jerga de las telecomunicaciones). Aquí es donde todo empieza a ponerse un poquito más interesante…

Por qué nuestro terminal se conecta a más de una estación base? Simple. Para asegurarnos itinerancia, es decir, la posibilidad de movernos sin interrumpir la comunicación. Cada estación base conectada a nuestro terminal reporta al controlador de estaciones base la potencia con que está llegando la señal de nuestro terminal, y la distancia a la que nos encontramos de aquella. De esta manera, el controlador decide a qué estación base asignarle nuestra llamada o nuestra transferencia de datos y, a medida que nos movemos, se encarga de encontrar una nueva estación que continúe brindándonos servicio.

Para lograr esto se utiliza un mínimo de tres estaciones base, permitiendo así la triangulación casi exacta de nuestra posición en la Tierra, incluyendo latitud y longitud, y dejando esta información en los registros del operador. Claro está que el acceso a estos registros debe estar controlado y la información liberada solo con la aprobación de una orden judicial.

Recordemos el caso de la familia Pomar. Los investigadores siguieron sus pasos mediante las cámaras de seguridad de los peajes por los que ellos pasaron y por la ubicación geográfica de las estaciones base que brindaron servicio a sus celulares durante el viaje.

Si bien suena sencillo, nuestro territorio no está 100% cubierto por los operadores de telefonía celular, por lo que podemos transitar grandes distancias sin encontrar una estación base que nos abastezca. Esto fue lo que ocurrió con los Pomar. Lograron triangular la ubicación del último reporte que hicieron sus teléfonos celulares hacia una estación base.

Volviendo a lo nuestro; ¿Qué fue entonces lo que tanto sorprendió a los usuarios de Apple? Simplemente que esta información esté almacenada de manera local en cada terminal.

¿Quieren una sorpresa más? El archivo que contiene estos registros no está encriptado, por lo que algún usuario con los suficientes conocimientos y acceso a un backup de iTunes, podría conocer nuestra ubicación en los últimos meses.

Al momento de cierre de este post Apple no ha dado novedades al respecto, pero esperamos no tarden en hacerlo.

¡Hasta la próxima!

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